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La naturaleza parece ser más sabia de lo que siempre sospechamos. Siempre parece estar a un lado de nosotros y es como una compañera silenciosa que nos provee de soluciones mientras que facilita ampliamente nuestra vida. La cera carnauba es una de sus expresiones y su origen natural nos hace pensar que no podemos seguir ignorando a la naturaleza mientras sea una fuente de bienestar. ¿Conoces los usos y propiedades de esta cera?

Una obtención mágica

 

Quien ha visitado Brasil, ese país exótico repleto de sorpresas y misterios, sabe que las palmas suelen aparecer por doquier. No sólo son una de las plantas representativas de Brasil: también son una especie de recuerdo para el visitante de que el país puede ser tan amplio y verde como una de ellas.

En esta región existe una palma que científicamente se llama Copernicia prunifera, nombre que posee en homenaje al astrónomo Nicolás Copérnico. De esa planta, que se haya principalmente en Brasil, pero que podemos hallar en otras regiones de Suramérica, se produce la cera carnauba.

Esta planta es muy inteligente, pues para evitar perder agua en tiempos de sequía, la planta se cubre de una capa gruesa compuesta de ácidos grasos, esteres y alcoholes. Cuando se cortan las hojas, se secan y se trituran: allí la cera empieza a desprenderse y las palmas nos otorgan ese regalo.

 

La composición de la cera de carnauba

 

En términos químicos, la cera de carnauba está compuesta por ésteres de ácidos grasos, hidrocarbonos, alcoholes grasos y ácidos. Además, posee dioles esterificados grasos, ácidos grasos hidrolixados y ácido cinnamico.

Todo esto se resume en una sustancia que resulta a la percepción como resistente aunque un poco quebradiza, con una variedad de colores que dependen de su pureza (aunque en general sea amarillenta) y que suele comercializarse en polvo, granos o tabletas.

 

La reina de las ceras

 

A primera vista, tal vez no reconozcamos la cera carnauba si es colocada al frente de nuestros ojos, pero una vez que nos enteramos de sus usos y aplicaciones, ya no podemos dejar de reconocerla en muchas de las cosas con las que nos relacionamos comúnmente.

Y es que el que se le considere a la cera carnauba como la “reina de las ceras” no es casual. Esto se debe a que participa en la preparación de chicles, chocolates y en la confitería en general. Así que es una cera que está allí cuando mascamos y degustamos chicles y dulces.

La cera también participa en la fabricación de ceras para proteger las láminas de los autos, encerar y proteger los suelos de contaminantes y polvos en clínicas y hospitales. También la hallamos en la preparación de ungüentos, cremas, labiales y otros cosméticos.

Si aún te preguntas por qué esta es la cera que reina entre todas, basta a que revises los componentes de muchas de los artículos de cosmética y farmacológicos para que constates la presencia de esta invitada especial, reina entre reinas.