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Para quienes no formamos parte del ámbito de la química, existen muchos componentes, fórmulas y sustancias que no conocemos tal vez por falta de curiosidad o porque damos por sentado que no son una de las piezas que hacen que funcione los difíciles engranajes de nuestra vida. De allí a que las siglas SLES nos digan nada o muy poco. Pero quien las conoce sabe que ellas no sólo son las siglas del lauril éter sulfato sódico, sino que estamos ante unas de las sustancias más útiles para la limpieza de nuestros cuerpos como de nuestros hogares. ¿Quién que es no aprecia la limpieza?

El lauril éter sulfato sódico, ¿qué es?

El lauril éter sulfato sódico, o SLES, es un detergente y surfactante. Solemos encontrarlo en la elaboración de detergentes, champús y otros productos de la industria cosmética.

Además de ser muy económico, es altamente efectivo y suele ser un agente formador de espuma. Así que cada vez que saquemos espuma con nuestro jabón y champú, ya sabemos a quién agradecerle.

Propiedades

El SLES se prepara por etoxilación del alcohol dodecílico (o dodecanol). Este es convertido en un éster del ácido sulfurico que luego se neutraliza. ¿El resultado? Una sal de sodio.

Si hasta aquí pensamos que el proceso seguiría igual de complejo, no tenemos ya que preocuparnos: su tensioactivo similar, el SLS o lauril sulfato de sodio, es producido de manera similar, pero sin polietoxilar el alcohol previamente. Es un proceso químico tan sencillo como entretenido.

Mágicas aplicaciones

No son pocas las elaboraciones químicas que son compatibles con nuestra piel. Tampoco son muchas, pero las que existen son suficientes como para aprovecharlas al máximo.

Es el caso de nuestro amigo, el SLES: su capacidad emulsionante y humectante hace que sea un participante protagónico en la industria cosmética, esa que nos llena de tanta felicidad cuando se trata de higiene, cuidado de piel y control de olores que nos desagradan.

Para reconocer al SLES sólo basta con que echemos una ojeada a nuestro baño: los jabones, champús, detergentes, cremas y pasta de dientes tienen como aliado a esta sustancia que nos mantiene limpios, frescos y animados.